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viernes, 9 de junio de 2006

Comparación

La actividad que más feliz pone a la gente es la sexual. La que la hace más desgraciada es el transporte hacia y desde el trabajo.

martes, 7 de febrero de 2006

Receta de feliz cumpleaños

Mi blog no tiene demasiado sexo, o por lo menos el tema ocupa en el blog bastante menos lugar de lo que ocupa en mi cabeza, o en mi tiempo libre. De alguna u otra manera, la palabreja se las arregla para aparecer, porque en la lista de palabras que la gente pone en Google o en algún otro robot y hace que terminen aquí, la palabra "sexo" está dos veces y "sexy" una (en algún momento también aparecían "helado" y "placer", mmmmm....). La última búsqueda fue muy divertida: "ser un hombre sexy". Supongo que el que la buscaba estaba buscando una receta para convertirse en un hombre así (también estoy suponiendo, quizás equivocadamente, que fue uno que quería aprender cómo serlo y no una que quería aprender cómo detectarlos) y como a esta altura de mi vida me animo a pensar también que soy capaz de darla, ahí va:

Un hombre sexy está lleno de pasión. Pasión por lo que hace, pasión por lo que encuentra, pasión por lo que dice, pasión por las personas con las que está.

Un hombre sexy te mira y en su mirada hay una mezcla de cariño, dulzura, ternura, avidez, curiosidad y deseo que hacen que no puedas despegarte de sus ojos.

Un hombre sexy sonríe y le aparece un pocito en una mejilla o uno en cada una y si sigue sonriendo todo el día, mejor.

Un hombre sexy te abraza y no te suelta y entonces aparece un calorcito que tiene la temperatura justa que estabas esperando y hace que no tengas demasiadas ganas de despegarte.

Un hombre sexy te besa y sus labios son fuertes y suaves a la vez, su lengua se acomoda a la tuya perfectamente, su saliva combina perfectamente con la tuya y su aliento te sirve de oxígeno y huele a un paseo por el bosque una mañana de verano.

Un hombre sexy te lleva a la cama sin que te des demasiado cuenta de cómo llegaste hasta ahí, ni de cómo te quitó la ropa, sólo una sensación de remolino, de rodillas blandas, de caerse de a poco.

Un hombre sexy tiene una mirada después de hacer el amor que te hace dar ganas de repetir el acto para volver a verla.

Un hombre sexy come de todo y toma de todo. No deja de comer un guiso porque tiene cebolla o demasiado picante y de vez en cuando, pero sólo de vez en cuando, se agarra una buena borrachera y termina cantando a los gritos con los amigos por la calle.

Un hombre sexy te lleva a pasear por el Amazonas sin equipo y te hace sentir segura de que es el paseo más normal del mundo.

Un hombre sexy te acompaña a parir y no sólo no hace falta cuidarlo a él para que no quede impresionado, sino que al final te queda la sensación de que sin él al lado jamás hubieras podido.

Un hombre sexy lleva a tus hijos a aventurarse por la vida y les enseña cosas que jamás podrían haber aprendido de vos. Los ayuda a soltarse si te ponés demasiado sobreprotectora, pero los protege si te desentendés de ellos.

Un hombre sexy te hace sentir que te ponés más linda con cada cumpleaños y que envejecer juntos será toda una fiesta.

Un hombre sexy tiene hambre de todo. Es curioso, creativo y valiente. Y no deja nunca de aprender.

Bueno, y ahora busquen todos los "sexos" y "sexys" que se les ocurran, nomás.

martes, 9 de agosto de 2005

Receta para irse al catre

Esta es la película más erótica de la historia del cine. Hay que ir a verla a un cine de ésos donde pasan películas viejas con una persona del sexo opuesto que nos resulte aceptablemente atractiva en una noche de verano calurosa pero no tanto.