Dicen que si sólo las mujeres hubieran votado en las elecciones presidenciales del año 2000 en los EE.UU., el presidente hubiera sido Al Gore y no Bush. En cambio, si a las mujeres les hubieran prohibido votar en los sendos referendos que hubo en Dinamarca y Suecia para adherir a la Unión Monetaria, las coronas hoy serían parte de la misma historia de la que forman parte la peseta, la drachma y el marco alemán. Si uno tiene en consideración que entrar a la UME era más aceptado por la derecha que por la izquierda, tenemos aquí dos ejemplos de que las mujeres tienden a votar más hacia la izquierda que los hombres, un fenómeno creciente en los países "modernos" en los últimos 30 años.
Una justificación de este fenómeno la dan dos señoras en este artículo en el que nos dicen que el hecho está bastante asociado a la legalización y consiguiente aumento del divorcio en las sociedades modernas. Las razones subyacentes detrás de la explicación no le van a gustar a nadie, por lo menos a mí no me gustaron nada, pero ahí van.
Así como están dadas las cosas, la maternidad sigue siendo una cuestión de mujeres y los hijos son más propiedad de la madre que del padre –los hijos de una madre soltera son, ante la ley, suyos y nada más que suyos. Una mujer transfiere parte de esos derechos de propiedad al padre por medio del casamiento. Pero esa transferencia de derechos no es gratis, no. Como las mujeres tienen cierta tendencia a elegir maridos más ricos que ellas, con el casamiento el marido transfiere parte de sus ingresos a su mujer. El marido se garantiza así no sólo sexo gratis, sino también derechos de paternidad sobre la progenie de la mujer (y esperemos que propia, también, lo que no siempre suele ser el caso, como se vio acá).
En sociedades donde las mujeres ganan menos que los hombres (todas, bah!), casarse hace más pobres a los hombres y más ricas a las mujeres, mientras que divorciarse lleva a todo lo contrario. Si además tenemos en cuenta que los pobres están más interesados que los ricos en que se distribuya el ingreso, aspecto que suelen tener en sus plataformas los partidos de izquierda, podemos concluir que las mujeres pobres antes de casarse y las empobrecidas después de su divorcio votarán por esos partidos. Además, la existencia de un Estado de Bienestar asegura a las mujeres la posibilidad de subsistencia para ellas y sus hijos sin tener que depender de ningún marido, por lo que cualquier mujer que suscriba a las ideas de independencia económica femenina tendería a votar hacia la izquierda.
En fin, si la teoría es cierta, la suertuda de la foto debe haber votado a Bush.