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sábado, 1 de marzo de 2008

Aceptación

Lo bueno de las fiestas modernas es que uno vuelve a su casa medio borracho y con la cintura dislocada, pero sin olor a humo.

domingo, 4 de marzo de 2007

Apuntes ociosos de fin de semana

A partir de hoy, este blog tiene un hermano mellizo en WordPress. Lo abrí para jugar un poco y para ver cómo se comparaba con Blogger. Si bien es cierto que los diseños son súper elegantes, Blogger todavía me gusta más. Un blog en WordPress es como una combinación de Blogger y GooglePages, pero a las plantillas de Blogger se le pueden hacer cambios gratis, lo que no es el caso con las de WordPress, y la administración de un blog es mucho más simple y elegante desde Google que desde WordPress. Reconozco, sin embargo, que exportar un blog de Blogger a WordPress es lo más parecido que yo vi a la magia desde que existe Internet.

A esta altura de mi vida, quizás tendría que medir mejor las consecuencias de tomar ésto, ésto y ésto en una misma soirée, creyéndome invulnerable a sus efectos.

Durante la dicha soirée me hicieron notar que soy sensual como una existencialista. Si alguien se da cuenta de lo que me quisieron decir, toda explicación es bienvenida.

El Ingeniero Que Sabe Contar Cuentos publicó su primer post en Siete Pecados, que esperamos no sea el último. ¡Bienvenido sea!

Hay magnolias en Bruselas. Este año queda oficialmente bautizado como El Año Que No Tuvimos Invierno.

¡Uf! ¡Qué bien que hace caminar 12 kilómetros en dos horas!

Jamás hubiera podido imaginarme que un noruego era capaz de bailar así de bien. ¿Cruzarán también el Ecuador dos veces?

martes, 20 de septiembre de 2005

Pues, sí

Al final me diste la razón. Y nos lo pasamos re-bien. La sonrisa que tuve puesta todo el día no dejaba que se me vieran las ojeras.

jueves, 11 de agosto de 2005

Receta para una buena resaca

Me puedo tomar 3 o 4 copas de champagne y lo único que me pasa es que la piel se me pone demasiado apta para recibir caricias y la nuca demasiado sedienta de tus besos. Pero si me invitan a una de esas cenas donde te reciben con champagne, te sirven vino blanco con la entrada, vino tinto con la comida y un Beaumes de Venise o un Eiswein con el postre, sin contar el cognac del café, que casi nunca tomo, al otro día, seguro que me duele la cabeza. Qué decir entonces de la otra noche, donde empecé con cerveza, seguí con sidra tirada en el aperitivo, un Ribera del Duero espectacular con la comida, orujo para el café y la caipirinha de rigor en Los Románticos. El resacón al otro día fue de intoxicación. Menos mal que nos tuvimos que ir. Aunque a mí la música cubana me desintoxica.