lunes, 3 de marzo de 2008

Entre Bélgica y Marruecos

Esta historia es tan increíble, que merece ser contada.

En las costas meridionales del Mar del Norte, esto es la costa que va desde Skagen, la península donde se chocan el Báltico y el Mar del Norte, hasta Ostende, la del Norte, vive un camaroncito minúsculo cuyo nombre en latín es Crangon crangon, en francés crevette grise y en castellano no sé. En realidad, cuando un animal o una planta tiene el mismo nombre dos veces es la versión original o más común de su género, así que probablemente este sea el camarón más común de todos.

El tal camaroncito, que no es de color rosado-anaranjadito sino medio gris-amarronado y que pelado mide más o menos unos 15 milímetros, es una de las especialidades de la cocina belga, de la que yo soy totalmente fanática. Sin embargo, el crustáceo – que es ingrediente principal de uno de los clásicos de los restaurantes de Bruselas, el tomate-crevettes, que se sirve como entrada– jamás me había llamado demasiado la atención, aunque a uno de mis hijos se le iluminan los ojitos cuando escucha hablar de ellos.

No me habían llamado la atención hasta ahora, porque desde que me enteré el camino que sigue el bicho desde el mar hasta la mesa, o mejor dicho hasta los estantes de los supermercados, los voy a empezar a tratar con más respeto, casi con reverencia, por más común que sea.

El caso es que el Crangon crangon duerme de día enterrado en la arena para no ser víctima de los depredadores y sale a nadar por la noche, cuando es víctima del mayor depredador del Planeta Tierra en su vertiente "pescador". Apenas pescado, se los cocina de a miles en agua de mar, se los enfría en la misma agua de mar y se descargan en los puertos de las costas danesas, holandesas y belgas donde se los mete en un camión refrigerado que los lleva a ¡Marruecos! para que los pelen.

Pelar camaroncitos grises no es fácil y parece ser que hecho por manos poco hábiles termina en un desperdicio. Qué manos más hábiles entonces que las de miles de mujeres marroquíes, entrenadas por siglos de atar con destreza y paciencia los nudos de las alfombras y los tapices que decoran sus casas y las carpas de los nómades bereberes.

Así que allá se han instalado unas factorías modernísimas donde en menos de cuatro horas 3.200 magrebíes pelan 27.000 kilos de camarones minúsculos. Los camaroncitos se mantienen todo el tiempo a una temperatura cercana a 0 °C, aunque el ambiente en el que se pelan está graduado a 14 °C. Ahí no están nunca más de media hora, pero una vez pelados, se lavan en agua helada, se embalan a granel y se mandan de vuelta a Holanda, desde donde se reparten a los lugares de consumo, sobre todo la Belgique.

Mientras nos preguntamos cuál será la diferencia salarial entre una peladora belga y una marroquí que compensa que el mini-camarón gris termine haciendo peregrinación semejante, les dejo una receta fusión Norte-Sur de las que a mí me encantan y, encima, súper sana, un taboulé de quinoa con camarones.

Se necesitan 100 gramos de quinoa hervidos, 200 gramos de camarones (los argentinos sirven también ¿eh?), un ramo de cilantro fresco y picado, un ramo de perejil picado, una palta madura (o dos) cortada en daditos, medio pepino y uno o dos tomates pelados, sin semillas y en cubos, media cebolla roja picadita, sal, pimienta, aceite de oliva y el jugo de una o dos limas. Se mezcla todo, se deja en la heladera unas horas y ya está.

Normalmente los taboulés se hacen con couscous, pero la quinoa se adapta muy bien. Lo mejor de todo es que cuando uno la mastica, cruje.

Bélgica, Bolivia, México y Marruecos en una ensalada ¿Qué tal? Si viajan tanto, por lo menos que se mezclen.

21 comentarios:

Pedro Martín dijo...

Soy el primero!!
Relacionado con el tema de la vuelta a la plaza, todo eso hacen para que los marroquíes no entren a Bélgica a laburar.
O será que allá no quieren pelar el "camarao"?

Está buena receta, pero como reemplazo la quinoa?

Una falta de código total, pescar a alguien que se esconde de día!

Anónimo dijo...

Encantadoras.

La historia, la receta y la narradora.

Ana C. dijo...

Pedro Martín! La quinoa es un cereal más latinoamericano que el maíz, en BUE se debe conseguir donde hay bolivianos o peruanos.

(y posiblemente los sueldos de las marroquíes trabajando en Bélgica sean más parecidos a los de las belgas trabajando en Bélgica que a los de las marroquíes trabajando en Marruecos).

Gracias, anónimo, me hizo sonreir.

Luciano dijo...

No sé que es la quinoa :(
Averiguaré entonces.
Hasta Marruegos desde el Mar del Norte? Cuánto cuestan los 100 gramos de camarones?
Una vez, cierta vez, a mi padre le regalaron una caja con langostinos del mar del sur qu ehabia traido un amigo de su ultima temporada en una folta pesquera. Bueno, se los comio todos él porque nadie en mi casa se les animó. En esa época no me sacaban de la milenasa, que no tiene patas ni ojos.
Pero justo esta noche tengo una bolsa de shrimps para ponerle al arroz.
Estaban en oferta, andá a saber por qué pais pasaron.

zorgin dijo...

voy a empezar a mirar bob esponja con más atención

Ana C. dijo...

Y, medio caritos son, Luciano, después de semejante viaje. Puse un link en quinoa a Wikipedia.

¿Bob esponja? ¿De qué habla, Zorgin?

Pedro Martín dijo...

Cosas de la aldea global, se encuentra en Bélgica cosas de Bolivia y Peru, que en Argentina no se tiene idea.

Que lo parió mendieta!

Ulschmidt dijo...

eso es outsourcing y no macanas ! (se dice así??)
Aún imagino una sastería en digamos, Bruselas, que toma las medidas de su cliente el lunes y manda a tejer su saco o pulover a Catamarca, de pura vicuña y a manos de artesanos andinos, y se lo tiene listo para el viernes.

Miroslav Panciutti dijo...

Desde luego merecía la pena contar la historia de la migración ida y vuelta post-mortem de los camarones. Impresionadito me he quedado. Un beso.

zorgin dijo...

perdonemé, por lo visto, no todo está globalizado.

Alex dijo...

me encantó la historia!!
y me quedé pensando en cuánto cuesta ese Moyano todo junto...y lo barata que debe ser la mano de obra marroquí en relación a la belga o la holandesa.

montevideana dijo...

Ufa! Me da asquito la "seafood", pero debería dejarme de pavadas, no?

La receta suena muy interesante, la verdad.

carlos dijo...

Suena rico, lo voy a probar; yo pensaba que se decía "tabúle". La quinoa no sé si es tan fácil de conseguir en La Plata, después le cuento. Saludos.

Lizzie dijo...

En La Plata se consigue quinoa en el supermercado de 2 y 50, los cangrejos no sé.

carlos dijo...

voy a ver

Ana C. dijo...

A lo mejor se dice "tabúle" en árabe, Carlos. Yo aprendí esa palabra acá en Bélgica y en francés se hacen agudas todas las palabras y hasta los nombres propios.

No son cangrejos, Lizzie, son camarones. Muchísimo más accesibles, creo.

¡Montevideana! ¡Comé pescado que es sano!

(Y a ver cuándo retomás el blog para contarnos por dónde andás ahora).

Imaginate, Alex, para que compense mandar un camión más de 3000 km. ida y vuelta.

Impresiona, Miroslav ¿no es cierto?

Ay, Ulschmidt, yo me imagino que el outsourcing se podría hacer mucho mejor. Diseñando en Buenos Aires, o Rosario, por ejemplo, confeccionando en Catamarca y exportando al mundo.

Sabe que una amiga mía se compró una pieza de género tejida en un telar de por ahí y llegada acá se hizo cortar un trajecito que no tenía nada que envidiarle a esos de Chanel que cuestan como 3000 Euros.

Liz Bennet dijo...

Confundí los crustáceos, que vergüenza para Linneo! Intentaré la receta, aunque ningún camarón del mundo pueda igualar a los que se comen en Brasil, con aires del trópico y un chopp helado.

Alex dijo...

juazzzzzz, eso es saber de acá aunque estés allá!!!

Caracol dijo...

Que buena historia, así es el globalizado mundo de hoy y mas por allá que concentran mercaderías del mundo y las envían al mundo.
Otro ejemplo son las Rosas de Kenya, que van a Rotterdam y de allí se trasladan a, por ejemplo, New York...

Trataré de conseguir todas esas cositas para probar la receta.

Anónimo dijo...

Dónde vivís Ana C?

Muppets de Balcón dijo...

Qué casualidad: acabo de comer una ensalada que es tipo un tabule, pero la hicieron con quinoa. Cosa é mandinga.

Besos!