lunes, 6 de noviembre de 2006

Más industria textil

El hincha no es yo, es nosotros. El hincha no dice "hoy juega mi equipo", dice "hoy jugamos". Todas las semanas abandona su rutina individual para transformarse en un yo plural en un estadio que, más que campo deportivo, es un templo. Un templo de una religión que no acepta desertores. El hincha puede abandonar al amor de su vida, puede dejar de creer en Dios, puede cambiar hasta lo más íntimo de su ser. Pero nunca va a cambiar el amor, la fe y la devoción por su club. El hincha es eternamente fiel. El hincha es un fundamentalista que no acepta argumentaciones porque la razón no importa. Importa El Sentimiento. No vale la pena intentar explicar la pasión. Porque sino todos serían hinchas del club que más partidos gana. El hincha deja de ser yo y se transforma en nosotros mucho antes de llegar al templo. Es tan fuerte la influencia de esa fuerza sobrenatural que el hincha ya se siente parte muchas cuadras antes de llegar. Tiene todos los elementos necesarios para el ritual: matracas, cohetes, tambores, papel picado, serpentinas. Y los Trapos. Y las canciones de la misa. Canciones de fidelidad eterna, de muerte al enemigo, de insultos a la cobardía y la falta de talento del rival. No hay tonos grises. Por más que haya muchos colores en las canchas, todo es blanco o negro. Estamos nosotros y están ellos. Y Nosotros somos los mejores. Ellos son tramposos. Ellos compran a los árbitros. Ellos son los cobardes. Los pechofríos. Perdedores aunque ganen. Para eso está el hincha, para cantarle al mundo esas verdades. Para pegarle a la pelota sólo con las ganas y desviarla unos centímetros para que entre al arco. Cuando el partido termina, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, comenta el partido. "Qué goles les metimos" o "Cómo nos robaron" de acuerdo con el resultado. Las luces se van apagando y el hincha, lentamente, mientras se aleja del templo, se va diluyendo hasta transformarse nuevamente en uno, hasta el próximo domingo, donde se volverá a encontrar con ese montón de desconocidos que él sabe que son sus hermanos.
–Autor desconocido (por ahora)
Inscripción descubierta del lado de adentro, impresa en letras casi transparentes, en otra de las remeras que se trajeron mis hijos de Argentina. La dejo acá porque en dos o tres lavados más, desaparece. Si alguien descubre que el que la escribió es Dolina, o Galeano, o Casciari, me cuenta.

8 comentarios:

anonymous dijo...

¿Será un Anonymous? Conocía el texto, porque circula mucho entre los blog de las hinchadas, incluso adaptándola a cada equipo, pero ninguno con crédito. Lo único claro, es que "El fútbol es sagrado"

Caracol dijo...

Vamos por descarte... Yo no fuí !

Alex dijo...

Yo tampoco!
Cuando juega la selección es una hinchada all inclusive?
Para construir un nosotros totalmente inclusivo, creés que habría que darle un silbato y tarjetas amarillas y rojas al presidente y constituir un gabinete de once?

Ana dijo...

Eduardo Galeano, en el libro "El futbol a sol y sombra". ¿sabes que? Tuve padre, dos hermanos varones, dos maridos, dos hijos varones, no me ha tocado (quiza para bien, no lo sé) ni un solo hincha cerca. Me son una especie desconocida. Solo por la literatura, jeje

Mikaelina dijo...

Yo tampoco, pero creo que ya no hace falta que lo diga.
Se me ocurrió imaginar paises en lugar de quipos de futbol y me nació un nacionalista! Peligroso.

Ulschmidt dijo...

bien por Ana. No consigo descifrar sin embargo el porqué estaba inscripto en el interior de la remera.

Ana C. dijo...

Aceptados los descartes varios, ya sabemos que no fue ninguno de ustedes. Lo divertido es que después de leer el texto de Galeano, que se encuentra acá, me parece que tampoco es él. Aunque hay que reconocer que el autor anónimo se inspiró claramente en Galeano. Lo de que el texto estuviera en letras minúsculas, casi transparentes y medio escondido, a mí me parece un indicio del lado sensible de la industria textil, Ulschmidt.

Ana, a mí me pasa lo mismo. En mi familia, la más interesada por el fútbol soy yo. A mis hijos les gusta más la ropa futbolera que patear una pelota.

montevideana dijo...

¿Estás segura que lo que compraste fueron T-shirts y no agentes encubiertos?