viernes, 7 de diciembre de 2007

Manipuladores de leyes

La palabra lobby no es una palabra muy simpática y a unos cuantos nos hace arrugar un poco la nariz. Los lobbyistas son profesionales que tratan de influir en la toma de decisiones de los legisladores y eso no nos termina de convencer demasiado. Sin embargo, los lobbies son una parte importante de la vida democrática en dos sentidos. Uno es que el lobbyismo también es la forma de expresarse de los grupos de presión menos poderosos, sean éstos empresas o asociaciones a favor de cualquier cosa. Otro, que los lobbies tienen muchas veces muchísimo más conocimiento e información sobre el tema o sector sobre el que se legisla que los mismos legisladores y pueden de esa forma facilitar la tarea de estos últimos.

Bruselas debe ser, quizás después de Washington DC pero quién sabe, una de las dos ciudades con más lobbies del mundo occidental. Y es bastante obvio por qué. Acá se deciden las reglas de juego que organizan directamente la vida de los ciudadanos y las empresas europeas e indirectamente afectan las de ciudadanos y empresas del resto del mundo.

Según un parlamentario europeo, el número de lobbies instalados en la capital de las Europas Unidas pasó de 400 a 15.000 entre 1970 y 2007. Representan a más de 2.500 organizaciones, que incluyen empresas, ONGs, organizaciones internacionales, think-tanks y estudios de abogados, además de las 170 embajadas y 200 oficinas regionales que también buscan su lugarcito en Bruselas. No estar representado aquí es casi lo mismo que no existir para el legislador.

El caso es que el lobbyismo tiene su lado oscuro, también, y por eso hay gente que se preocupa por legislar sobre el tema y organizaciones que tratan de ponerle más transparencia al asunto. Un grupo de ellas se asoció hace unos años para otorgar uno de esos antipremios que siempre llaman bastante la atención. El premio se llama The Worst Lobby Award y se le da al peor lobbyista. A la empresa u organización que usa los métodos más sucios, desagradables y poco transparentes para influenciar a la opinión pública y la toma de decisiones de los que redactan y votan las leyes.

Leer en su página sobre los premiados y los nominados casi asusta. Este año el dudoso honor lo tuvieron BMW, Daimler y Porsche por manipular a la Comisión Europea con informaciones exageradas sobre cierre de fábricas y pérdidas de puestos de trabajo cuando la Comisión propuso metas para la reducción de emisiones de CO2. El otro gran premio se dedica a un tema diferente todos los años. Este año trataba sobre la desinformación en temas medioambientales y se lo llevó la organización pro-energía nuclear alemana German Atomic Forum por intentar darle una imagen ecológica a la producción de energía nuclear exagerando las ventajas y minimizando los riesgos.

Entre los nominados había una asociación de lobbies que trata de impedir que se regulen, descubran quién los financia y se hagan más transparentes, un grupo norteamericano que se opone al Protocolo de Kyoto haciéndose pasar por un think-tank, un vizconde francés que asesora al comisario de ayuda al desarrollo y que al mismo está en la dirección de Suez, una compañía francesa de agua y energía con intereses en África y Repsol, que intenta distorsionar la agenda de investigación de la UE sobre biocombustibles, financiada con fondos públicos, para que se ajuste a sus propios intereses y a los de la industria.

Un premio para informarnos mejor y mostrarnos el lado oscuro de la toma de decisiones. También se cuecen habas en Bruselas.

12 comentarios:

El Mellizo dijo...

Ana, interesantísimo el post. No me podrás conseguir un puesto de lobbysta ya que como sociólogo lo podría ejerecer me parece? Me encantaría se lobbysta, pero de los buenos, los que defienden buenos y justos intereses: exclusión, minorías, género, etc. No te olvides que soy el único varón heterosexual en América Latina que leyó a Judith Butler.
Besos, y que sigan los éxistos.

Musgrave dijo...

Ana C, me encantó el post.
Y la asociacion que otorga los premios sería algo asi como Transparency?

Ojalá algún día aca tengamos una ley de lobby.

zorgin dijo...

a lo largo de los años entre todas mis ocupaciones,trabaje tanto limpiando albergues transitorios como de lobbysta en bs as, por supuesto gané mucho más dinero en un trabajo que en el otro, pero casualmente ese fue mucho más sucio...
no siempre desagradable y sucio, son lo mismo...
ley de lobby?, es muy gracioso.

Ulschmidt dijo...

Ver cómo es la verdadera cocina de las decisiones gubernamentales no deja de dar un poco de miedo...

Fodor Lobson dijo...

Muy interesante. El lobby casi siempre es en favor de intereses empresariales. Hasta cuando viene de ONG, hay altas probabilidades de que detrás haya algún interés empresarial. Y si no miremos a greenpeace, que le dá con bombo y platillo a algunos temas particulares, y a otros temas no les da pelota.

Y sí, en Bruselas también se cuecen habas, y no solo coles vernáculas.

Alex dijo...

impecable, gracias!!

Miroslav Panciutti dijo...

"El lado oscuro de la toma de decisiones" ... ¿Acaso hay lado claro? Siempre me ha maravillado cómo se toman las decisiones. He tenido oportunidad de conocer el tema bastante bien (obviamente en mi ámbito profesional y geográfico) y sigo maravillado: una mezcla surrealista de incompetencia, corrupción y dejadez. Bismarck ya dijo que con las Leyes (ampliemoslo a cualquier toma de decisión), como con las salchichas, lo mejor es no saber cómo se hacen. Un beso

Pensamiento libre dijo...

¿Y quien hace lobby por los que no tienen más interes que seguir vivos, y ya no dignamente sino simplemente vivos?

El Canilla dijo...

muy buen post, chica de B.
Voy a tratar de sacar algo de info para estos lados, para poder mostrar costumbres del poder que aca se diluyen.

Dosto dijo...

Ana, el tema es que quien tiene el poder inclina siempre las decisiones en favor suyo, no importa el peso que haya del otro lado.
Asusta, claro que sí.

Alias dijo...

(El vizconde es belga).

geneviève dijo...

Ana, interesante eso de que los lobbies son parte importante de la vida democráctica. Cierto es que la especialización y el volumen de conocimiento son tales que se necesita quienes puedan poner ese conocimiento al alcance de los que toman decisiones y de la ciudadanía. Cierto también que el control y la regulación son necesarios. La vida institucional incluye estos mecanismos y esots sistemas de pesos y contrapesos. No hay que asustarse: los conflictos de intereses son ineliminables, hay que aprender a manejarlos.