martes, 21 de marzo de 2006

La tragedia de un genio

Alguna gente, por el contrario, vive en unos pocos años lo que para otros son necesarios ocho siglos. Como ejemplo, podemos ver el caso del joven matemático Evariste Galois, un francesito inadaptado que, quizás por haber recibido un dosaje de testosterona más elevado que la media al encontrarse instalado en el seno materno, resultó ser tremendamente apto para las matemáticas pero tremendamente inepto en sus relaciones sociales y en su manejo del idioma materno.

El chico es realmente un caso excepcional. Normalmente los grandes matemáticos vienen de familias de matemáticos. La habilidad para las matemáticas suele estar determinada genéticamente y, por eso, si uno revisa alguna historia del pensamiento matemático con espíritu chismoso va a encontrar los mismos apellidos en repetidas ocasiones, siendo la familia más conocida la de los Bernoulli. Este joven francés no sólo no tenía antecedentes matemáticos entre sus antecesores, sino que empezó a estudiar la bella ciencia que le ocuparía el resto de su corta vida bastante tarde, luego de que su madre se empecinara en educarlo en los clásicos griegos. El joven, republicano empedernido además, nacido en plena Francia imperial, presenta desde muy temprano ciertas conductas de rechazo a la autoridad que tienden a no ayudarlo demasiado en su carrera académica.

Su contribución principal parece ser la invención de la teoría de grupos que utiliza, a su vez, para llegar a la conclusión que las ecuaciones de grado superior a cuatro no siempre tienen solución, pero de eso no estoy muy segura. Lo que sí sé que pasó fue que murió a los veinte años, tras recibir un balazo en un duelo, probablemente a causa de una dama que no lo amaba, tras exclamar en los brazos de su hermano "¡No llores! Necesito todo mi coraje para morir a la edad de 20 años". En el camino dejó escritos montones de artículos –escribía compulsivamente– algunos de ellos seminales, pero la genialidad de sus descubrimientos sólo fue reconocida como 10 años después de su muerte. Algo parecido le pasó a Ramsey, pero eso lo dejamos para otro día.

9 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Estos genios estan mas allá de nuestro entendimiento. Tienen una capacidad de abstracción increíble.
Cuentan que Gauss estaba ocupado en un teorema cuando vinieron a avisarle que su segunda mujer estaba por fallecer
- dígale que me espere un poco - contestó, sin levantar la vista del papel.

Ana C. dijo...

El genio matemático está positivamente correlacionado con el autismo ¿No le parece?

MAtias dijo...

Yo creo que a gente como Galois le sobra vida. Siempre lo he dicho de aquellos prodigios que hacen cosas increíbles e impensadas. O las muerte los pilla en una esquina o son ellos quienes pillan a la muerte.

EQAEG (El Que Antes Era Gayabuc) dijo...

Me asombra.
Y desde este momento me encanta Gauss, sepalo Ulschmidt !

venusina dijo...

Qué vidas más dramáticas. Lo de Gauss... me deja perpleja: si sos un genio ¿indefectiblemente tenés que ser egoísta?

Ana C. dijo...

Matías, sí, ésa es la impresión que dan, tanta energía concentrada en tan poco tiempo. Pero no deja de ser trágico si uno piensa en Picasso, por ejemplo, otro genio que tuvo una vida larguísima para crear todo lo que se le dió la gana.

Gayabuc, ¿Qué te encanta de Gauss? ¿Que dejaba esperando a la mujeres o que iba en camino a tener una tercera?

Yo no creo que sea egoísmo, Venusina, es nada más que una cierta incapacidad de ponerse en el lugar del otro, una completa falta de empatía. Toda la inteligencia concentrada en un lugar del cerebro.

Ulschmidt dijo...

Bueno, estaba Arquímedes aquel sabio antiguo que defendió sólo con su ingenio su Siracusa natal del ataque imperial, diseñando espejos gigantescos que reflejaban y concentraban la luz del sol sobre las velas de los barcos romanos que ardían por ello... hasta que vino la inevitable derrota, y pese a que el comandante romano ordenó agarrarlo vivo - el tipo era un recurso tecnológico en si mismo! - un legionario lo encontró haciendo números en la arena, le preguntó cómo se llamaba y como Arquímedes no le contestó, lo mató.
Este no era egoísta y sí estaba distraído, sin duda. Era el mismo que salía desnudo del baño gritando "eureka" cuando se ocurría el principio de, ejem, Arquímedes.

leandro dijo...

matemática republicana, que bien

CirCe dijo...

La matemátias exige la idealización. La idealización exige la desconexión (al menos mientras se piensa matematicamente)con el mundo sensible.

Lo que siempre me cuelgo a pensar es en nuestra manera de clasificar. Un genio que no pudo cuidar su vida. Bueno, me dirán muchos, era un genio matemático. Pobre, para lo que le sirvió ser un genio de un mundo ideal.