martes, 20 de diciembre de 2005

Más hermanos

Ayer estuve cenando en un restaurant. Al final de la velada me puse a mirar a la otra gente que estaba ahí y descubrí un trío; dos chicos y una chica, en esa edad perfecta entre los 20 y los 25 años, los tres bellísimos. Durante un rato traté de imaginarme qué tipo de relación los unía, por la forma en que ella miraba a los dos chicos. Se notaba que eran bastante más que amigos, porque faltaba ese ambiente de fiesta un poco desaforado que aparece, por ejemplo, entre compañeros de universidad o de trabajo. Parecían hermanos los tres, pero no les descubría ninguna semejanza física, aunque a lo mejor sí. Ella miraba a los dos como si los conociera de años, sin esa curiosidad de gente que se conoce hace poco, sin esperar nada de sus reacciones, sólo una especie de evaluación calculada de lo que estaban hablando. En ellos no había ni la más mínima actitud de seducción. Ella pagó la cuenta, al mismo tiempo que su mirada se cruzó con la mía y nos estudiamos mutuamente. ¿Qué se habrá imaginado ella de esa mirada curiosa, casi desvergonzada? Al final, llegué a la conclusión que uno era su novio y el otro su hermano, pero la constelación daba para un par de combinaciones más audaces.

3 comentarios:

Luces dijo...

jo, sería mágico que fuesen los tres amantes.

Patrizio dijo...

Era un triángulo entre una madre, su hijo y el amante de su hijo.
¿A que no se te había ocurrido algo tan retorcido?

¿O sí?

Ana C. dijo...

Luces: ¡Claro que lo sería! Pero había tan poca seducción en el ambiente que, si lo eran, lo disimulaban demasiado.

Patrizio: Se me suelen ocurrir cosas retorcidas, pero esta vez ella era demasiado joven para ser la madre de ninguno de los dos.