viernes, 8 de mayo de 2009

Hijo mayor dixit

– ¡Qué linda que era!, dice, con su mejor cara de mujeriego empedernido pero romántico, mientras se queda pensando.

Y termina: "La verdad, no me acuerdo mucho de su cara, aunque sí me acuerdo que era tan pero tan linda"

(Se trataba de una bella congolesa como diez años más grande que él, a la que una tarde, mientras les hacían a los dos unos dreadlocks en una peluquería especializada en ello, no le pudo despegar los ojos de encima durante todo el tiempo que duró el trenzado).

7 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Es así, con el tiempo la belleza se sublima en sí misma, anque se desvanezca la portadora... su hijo lo expresó muy bien.
Celebramos la actividad de este blog! ¿quedó reservados para reflexiones filosóficas muy de tanto en tanto?

Ana C. dijo...

Este blog está tratando de resolver una crisis existencial, Ulschmidt. Vamos a ver qué sale de ella.

julia dijo...

Espero que el fallo sea favorable para los lectores de este blog.

Si vale una opinión, claro.

Se ve que sus vigauchos han crecido, eh?

Sirinivasa dijo...

Saludo la reaparición!

Y sí, creciditos se ve, tanto como para fijarse en diez años mayores!

No se aqueje, de crisis existenciales está repleta la existencia misma. Existir es una crisis. Un chispazo de vida entre dos océanos de oscura eternidad, no es pa' cualquiera. Si lo ve de esa manera verá que las cuitas de BruyBue no son para tanto.

Saluts

El Canilla dijo...

me parece que estamos frente a un caso de elasticidad de oferta adolescente !

Miroslav Panciutti dijo...

Pues gracias a este post tuyo me he enterado del significado de dreadlock (me lo había imaginado por el contexto, pero como era la primera vez que oía el término he tenido que comprobarlo). Y en cuanto al comentario de tu hijo mayor (¿cuánto de mayor?) me gusta eso de que, cuando pasa el tiempo, nos quedamos solo con el recuerdo de la belleza, casi como concepto, como si las bellezas particulares (cada rostro, por ejemplo) fuesen meros ejemplos de una especie de belleza que anhelamos (y nos pone soñadores, como a tu hijo).

Y, por supuesto, apoyo la opinión de Sirinivasa: nada es para tanto; y te deseo que el fallo de tu crisis no nos impida leerte más a menudo. Un beso.

Fodor Lobson dijo...

y... cuánta gente recuerda mucho lo que le gusto una peli o un libro, pero no recuerda en absoluto de qué iba...

Bien por su hijo que se quedó con la sensación, la emoción, y no con el detalle descriptivo.

¿contra yo?