miércoles, 4 de abril de 2007

Cuentos

Mi hijo menor me cuenta sobre todos los cuentos que está escribiendo, cuentos con vampiros y montañas y viajes por el desierto y aventuras peligrosas. Cuentos con brujas y dragones y naves espaciales y amigos que se dan la vuelta al mundo. Me cuenta lo que sueña, los sueños que se le repiten, el primer sueño que se acuerda, los que le dan miedo, los que no quiere que se terminen. El chico escribe y escribe, tiene una carpeta en la Mac reservada nada más que para sus cuentos. Y yo le digo: "A lo mejor yo también me puedo poner a escribir un cuento. Uno de amor. ¿Vas a tener ganas de leerlo?" Y me contesta: "Sí, pero si no es muy exótico".

En realidad quiere decir "Sí, pero si no es muy erótico". El hermano mayor lo tiene harto y él es un romántico perdido.

4 comentarios:

Ulschmidt dijo...

Pero claro a esa edad gustan las aventuras! ma que romanticismo!
Una de vaqueros y que haya muchas balas.
Tiene hijos inteligentes Ud.
(Nota: recién ahora caigo en el doble sentido de entre bru y bue)

Alicia R. dijo...

A los adolescentes más chicos el sexo les da vergüenza. Y no sólo los varones. A mi hija también le pasa.¡Viva el romanticismo! :-)

Alex dijo...

me encantó lo que te dijo, me hizo sonreir tu explicación.
me pusiste brillitos en los ojos.

Cunilandia dijo...

Ana, lamento comunicarte que tu hijo menor va a tener mucho éxito con las mujeres, jajaa. Se nota que la escritura va en los genes :)